Viajar ligero no significa necesariamente empacar poco, sino empacar de forma inteligente. Muchas personas caen en el error de llevar más cosas “por si acaso” y terminan cargando maletas pesadas e innecesarias, lo cual complica la movilidad, aumenta los costos (especialmente en vuelos de bajo costo que cobran por equipaje extra) y hace más tediosa la experiencia general de viajar.
Uno de los primeros pasos para viajar ligero es planificar con base en el destino y el tipo de viaje. ¿Vas a un lugar cálido? ¿Frío? ¿Viaje de ciudad o de naturaleza? Esta información te permite elegir ropa adecuada, evitando llevar cosas que simplemente “no van”. Apuesta por prendas versátiles, que puedas combinar entre sí y reutilizar en diferentes situaciones. Por ejemplo, una chaqueta impermeable puede servir tanto para el frío como para la lluvia, y unos jeans pueden usarse varios días con diferentes camisetas.

Un método práctico que ayuda mucho es la regla del 3-2-1: tres camisetas, dos pantalones, un abrigo o suéter. A esto puedes sumar una muda para dormir y ropa interior según la duración del viaje, considerando que muchas veces puedes lavar ropa en el camino. Otra opción útil es empacar por conjuntos (outfits), pensando en combinaciones específicas para cada día, lo que también te ayuda a no llevar ropa de más “por si acaso”.
Además, prioriza materiales ligeros y de secado rápido, especialmente si planeas lavar tu ropa. Las toallas de microfibra, por ejemplo, son una excelente opción: ocupan poco espacio y se secan rápido. Y no olvides incluir una bolsa plegable para ropa sucia y otra vacía por si haces compras durante el viaje.
La elección del equipaje también importa: una mochila de mano o una maleta de cabina con ruedas suaves puede hacer la diferencia. En viajes largos, una mochila con acceso frontal (como las de tipo trekking) permite mejor organización que las de carga superior. Usa organizadores internos (packing cubes) para dividir la ropa y encontrar todo más fácil.
En cuanto a artículos de tocador, es preferible llevar solo lo básico y en tamaños de viaje. Muchos hospedajes ya ofrecen jabón o shampoo, y puedes comprar productos adicionales en el lugar de destino si es necesario. Esto no solo reduce el peso, sino que evita problemas en controles de seguridad del aeropuerto si viajas solo con equipaje de mano.
Finalmente, recuerda que viajar ligero te da libertad: puedes moverte con más facilidad, subir escaleras sin sufrir, evitar costos adicionales y tener mayor control sobre tus pertenencias. Además, te enfocas en lo realmente importante: disfrutar el viaje, el entorno y las experiencias, sin estar atado a una maleta que te abruma.
Viajar ligero es una habilidad que se aprende con la práctica. Empieza a aplicar estos consejos y verás cómo mejora tu forma de viajar. Tu espalda, tu bolsillo y tu mente te lo agradecerán.